3 FORMAS DE CONOCER VUESTRAS PULSACIONES MÁXIMAS

pulsaciones máximas

Tal y como explica Chema Arguedas en su blog (Planifica tus pedaladas), para poder cuantificar la intensidad de vuestros entrenamientos, lo primero que tenéis que conocer son vuestras pulsaciones máximas. Indispensable para poder aplicar los ritmos y porcentajes de frecuencia cardiaca a la que deberéis trabajar. Está la fórmula teórica de siempre: 220 – edad para los hombres. Y 225 – edad para las mujeres.

 

Aunque, esta fórmula coincide muy pocas veces con la realidad. Por lo general, se suelen tener más pulsaciones de las que resulta al aplicar la fórmula teórica.

CÓMO CONOCER LAS PULSACIONES MÁXIMAS

Chema Arguedas os platea 3 opciones para conocer las pulsaciones máximas reales. El mejor momento para realizar estas opciones, es al comenzar la temporada. Justo cuando vuestro estado de forma no es el idóneo.

  • La primera y más segura de todas, es hacer una prueba de esfuerzo nada más comenzar la temporada. Debería realizarse nada más terminar las vacaciones del periodo de transición y después de haber rodado la primera semana del recién iniciado plan de entrenamiento. La teoría dice que cada año desciende una pulsación máxima.
  • La segunda opción sería realizar, excepcionalmente, una salida en grupo y después de haber calentado un mínimo de veinte o treinta minutos, ir subiendo la intensidad y esperar a que lleguéis a una subida prolongada. Intenta no perder rueda y cuando te acerques al final del repecho o subida, aceleras en progresión. Al llegar arriba y dejar de esprintar, no te pares en seco y observa el pulsómetro para ver qué pulsaciones máximas has alcanzado.
  • La última de todas, sería realizar un test en solitario. Calentar unos treinta minutos y por ejemplo, realizar cinco intervalos intensivos de cinco minutos en donde tendrías problemas para llevar una conversación fluida. Recupera dos minutos muy suave entre cada intervalo. Seguidamente busca una subida prolongada y comienza a subir de menos a más con agilidad hasta que compruebes que vas muy forzado. Es el momento de que te pongas de pie y realices un sprint hasta que no puedas más. No olvides que tienes que “darlo todo”. Igualmente no pares en seco y observa el pulsómetro para ver las pulsaciones máximas.

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