Frenos mecánicos e hidráulicos: 4 reglas básicas

En la actualidad existen dos tipos de frenos: los mecánicos y los hidráulicos.

Para comenzar, Javi os vamos a explicar, a grosso modo, el funcionamiento y los componentes de estos dos tipos de frenos. Y a continuación, os señala una serie de reglas que jamás deberéis de saltaros en referencia a los frenos, tanto por vuestra integridad física como por el correcto mantenimiento de los mismos.

1. Los frenos mecánicos son los más básicos. Su sistema de frenado está compuesto por una maneta, una funda, un cable y una pinza mecánica. Su funcionamiento se basa en un cable que acciona la pinza de freno. Su mantenimiento se basa en el cambio de cable y funda cuando el tacto empeora. Se trata de una operación relativamente fácil, por lo que la podéis hacer en casa. Eso sí, ante cualquier duda que tengáis os recomendamos que acudáis a un taller especializado. De esta forma os evitaréis problemas.

frenos mecanicos

 

2. Los frenos hidráulicos cuentan con un sistema cerrado el cual lo forman la maneta, el latiguillo y la pinza. Los diámetros de disco más comunes son 140mm, 160mm, 180mm y 203mm. Este tipo de frenos si requiere de líquidos para su mantenimiento, generalmente existen dos tipos de líquidos para usar en estos frenos:

  • El mineral (Shimano, Magura, Tecktro)
  • Sintético o DOT4 (Avid, Hope)

Ambos fluidos aguantan altas temperaturas algo fundamental para el buen funcionamiento de los frenos.

frenos hidráulicos

Para llevar a cabo el mantenimiento deberéis cambiar el líquido del sistema, lo que consiste en introducir líquido nuevo haciendo salir el líquido antiguo y el aire que puede haber en el interior. El aire y las fugas son los enemigos del sistema hidráulicos. Este tipo de mantenimiento es algo más complejo, por lo que os recomendamos que lo realicéis en un taller especializado.

4 reglas básicas para los frenos:

  1.  Si tenemos la bicicleta en posición vertical, por ejemplo al bajar unas escaleras, o si la tenemos con las ruedas para arriba no debéis pulsar la maneta ya que estaríamos permitiendo que el pistón trabaje en vacío. (Los frenos mecánicos no presentan estos problemas)
  2.  Ningún tipo de aceite debe impregnar en el disco. Si llegara a ocurrir deberéis de limpiar el disco y cambiar las pastillas de freno por unas nuevas. También puede ocurrir que le caiga algo de aceite al disco y os deis cuenta, en ese momento deberéis de limpiar el disco. El problema es cuando nos os dais cuenta, el disco se mueve y pringáis la pastilla. Aquí sí que es necesario que cambiéis la pastilla. Sobre todo, deberéis de tener especial cuidado a la hora de engrasar la cadena.
  3. Nunca toquéis el disco tras una frenada de larga duración, ya que alcanzan temperaturas muy elevada y podríais quemaros.
  4. Es recomendable que cada cierto tiempo reviséis el desgaste de las pastillas para que nos os llevéis ningún susto durante una salida e incluso os podéis llegar a caer.

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