EL RINCÓN DE PABLO

¿CONOCES LAS DIFERENCIAS ENTRE PULSÓMETRO Y POTENCIÓMETRO?

 

Empezaré aclarando dos conceptos que a veces se confunden: la fuerza y la potencia de un ciclista. Por ejemplo, dos ciclistas de idéntico peso, idéntico coeficiente aerodinámico que están pedaleando a 30 km/h, uno con un desarrollo 53×12 y el otro con un 39×19, desarrollan exactamente la misma potencia, la diferencia radica en que el ciclista que mueve el 53×12 estará haciendo más fuerza sobre los pedales y pedaleará con menor cadencia que el ciclista que mueve el 39×19, pero la potencia desarrollada por los dos ciclistas será la misma. La potencia se mide en vatios y para no confundirnos con fórmulas complicadas lo simplificaremos de la siguiente manera: potencia = cadenciaXdesarrollo.

 

DIFERENCIAS ENTRE PULSÓMETRO Y POTENCIÓMETRO


Los pulsómetros se inventaron con la intención de medir de alguna forma el esfuerzo y la carga de trabajo que produce el deportista durante el ejercicio. Los latidos del corazón están sujetos a multitud de factores incontrolables como temperatura, humedad, cansancio acumulado, estrés… Imaginemos que estamos haciendo series y ese día hemos dormido mal, hace mucho calor y mucha humedad; a 170 pulsaciones probablemente estemos rindiendo menos que en otra sesión al mismo ritmo cardíaco en el que la temperatura fuese templada y con una humedad óptima.

La gran ventaja de los medidores de potencia es que son objetivos, no se ven influenciados por estados de ánimo, cansancio o condiciones meteorológicas. Si hace dos días hicimos una serie a 270W y hoy estamos cansados, no podremos hacerla, o bien nos costará más acabarla, muy probablemente las pulsaciones este segundo día, a 270W, sean más altas que en la sesión anterior. El medidor de potencia no miente.

 

INFORMACIÓN PRECISA


Para empezar a entrenar con potenciómetro debemos realizar una prueba de esfuerzo con la que sacamos los valores 1 (zonas de entrenamiento). Con ella sabemos que cuando movemos x vatios nuestro cuerpo está preparado para resistir un tiempo determinado.

Al entrenar con medidores de potencia podemos medir exactamente la cantidad de trabajo de cada entrenamiento, podemos tener los datos precisos de la carga, el volumen y la intensidad del entrenamiento durante todo el periodo que dure. Observando las cargas de entrenos acumuladas y una bajada progresiva del rendimiento podemos llegar a deducir que estamos sobreentrenados, cansados o incluso saber si estamos incubando algún virus.


Lo mismo pasa en caso contrario, analizando vatios y pulso periódicamente, podremos saber que estamos en un pico de forma y controlar los entrenos para mantenerlo. Con un medidor de potencia podemos realizar tests tantas veces como queramos y comprobar si nuestro entrenamiento está dando resultados.

Además, con el medidor podemos realizar las series exactamente como queremos. Pongamos por ejemplo series de 10 segundos a 900W: con el medidor de potencia la serie empezaría a contar cuando comenzáramos a producir 900W. Sin embargo, pongamos que tenemos que hacer series de 10 segundos a 180 pulsaciones, desde que empezamos a aplicar mucha potencia, hasta que el corazón alcanza las 180 pulsaciones pueden pasar muchos segundos, y en la práctica las series durarán más de 10 segundos.

En las series realizadas con la potencia como referencia, ésta sería constante, sin embargo, el pulso tiende a subir al final de cada serie ya que, para mantener la misma potencia, como el cuerpo se cansa, el corazón tiene que bombear más rápido. Como acabamos de ver, al hacer las series con el medidor se optimiza el entrenamiento.

Por otro lado, el utilizarlo en carrera y analizar posteriormente los datos permite saber qué potencia y durante cuánto tiempo necesitamos mantenerla para no perder al grupo en las aceleraciones, o a cuántos vatios hay que subir en los puertos para no perder al grupo de cabeza. Otra utilidad de un medidor de potencia es que es muy eficaz para dosificar el esfuerzo, todos hemos visto a Chris Froome dejar que el grupo se vaya en las aceleraciones de los puertos para luego no solo alcanzarlos sino dejarlos atrás al final de estos. Con el medidor de potencia nos dosificamos de forma óptima y maximizamos el rendimiento. Hay potenciómetros que se colocan en el buje trasero, en el eje pedalier, en la araña y en la biela.

En el mercado existen múltiples marcas y los precios oscilan entre 500€ y 1500€ por regla general.

Hasta ahora el pulsómetro es la forma más extendida de controlar los entrenos, pero esto está cambiando a gran velocidad, debido a que en el campo profesional todos usan el potenciómetro y ellos son el espejo donde todos nos miramos, todos estos cambios se basan en investigaciones médicas contrastadas, así que si queremos mejorar nuestros entrenos puede ser la mejor opción.

 

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