Tracking de rodilla

A través del tracking de rodilla podemos observar la línea que describe la rodilla, estamos acostumbrados a ver que describan un 8, siendo este tracking de rodilla lesivo y con un gasto energético excesivo que si este fuera recto.

A través del estudio biomecánico, dando previamente estabilidad a la pelvis, mediante los isquiones (sillín), regulando la altura-avance-retroceso del sillín y la estabilidad de la articulación del tobillo, conseguiremos un tracking lo más recto y paralelo posible que fisiológicamente el ciclista permita. Un buen tracking de rodilla es el resultado de un estudio biomecánico. Con este buen tracking de rodilla podremos abusar del uso de la bicicleta, que es lo que realmente nos gusta.

En este vídeo podréis observar un tracking de rodilla realmente óptimo y con un resultado increíble.

Un mal tracking de rodilla (un tipo 8) es un síntoma de que no vamos bien colocados en la bicicleta, ya sea por la rotulación del tobillo que no está estable, los isquiones que no están poyados o por la altura del sillín.

Con ese mal tracking lo único que podemos conseguir son sobrecargas y/o lesiones, con sus correspondientes síntomas de molestia. Con un mal tracking de rodilla no podemos aplicar la potencia que tenemos, porque no tenemos estabilidad necesaria para ello. El cuerpo no aplicará toda la potencia de la que dispone ya que en el momento que lo hace surge el dolor con el paso de los kilómetros.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *